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Cada vez son más las personas que sienten interés por probar la dieta antiinflamatoria. No surge de una simple moda, es una necesidad motivada por las consecuencias de la alimentación inadecuada y de otros hábitos de vida poco saludables.

En realidad, la dieta antiinflamatoria no es un tipo de dieta específica, sino que forma parte de un estilo de vida que abarca desde unas pautas nutricionales  estudiadas hasta el manejo de las emociones, eso sí, atendiendo siempre a las necesidades de salud de cada persona.

En las últimas décadas, ha habido un notable incremento en la investigación sobre los efectos de la inflamación aguda y crónica en la salud de las personas. Ésta última, la inflamación crónica, un estado que no siempre percibimos y que es el origen de muchos trastornos y patologías como la enfermedad autoinmune, el cáncer o la diabetes, es el resultado de un proceso inflamatorio que se alarga en el tiempo y que deja de responder como lo que inicialmente es: un proceso reparador. Cuando esto sucede, la inflamación pasa a ser perjudicial (para uno o varios tejidos).

Cuando la inflamación se alarga en el tiempo y deja de actuar como un proceso reparador, pasa a afectar a los tejidos, provocando un envejecimiento prematuro, enfermedades crónicas y degenerativas, e incluso, reduciendo notablemente la esperanza de vida.

Afortunadamente la ciencia avanza, y hoy en día se conoce que ciertos alimentos ejercen una acción sobre las vías inflamatorias dentro del organismo. Por ello, escoger de manera consciente aquellos alimentos que resultan antiinflamatorios por naturaleza y evitar los que causan un efecto proinflamatorio en el cuerpo, resulta un plan fundamental si lo que queremos es disminuir la inflamación. Esto, de manera muy resumida, se centraría en consumir más alimentos integrales de origen vegetal, ricos en grasas saludables y fitonutrientes, y sobrellevar la respuesta glucémica estable (evitando trigo y derivados, lácteos de vaca, azúcares y procesados).

Por todo esto, desde Naturespai confiamos en el estilo de vida “antiinflamatorio” y apostamos por aquellos ingredientes y sustancias que reducen la inflamación y favorecen la reparación celular de los tejidos. Sin duda alguna, es la manera más real de llevar a cabo eso de “prevenir es curar”.

A continuación, te explicamos más sobre nuestra selección de alimentos antiinflamatorios.

 

AGUACATE

Durante siglos, este fruto ha sido reconocido por su alto valor nutricional y su poder terapéutico sobre diferentes órganos y sistemas. Sin duda, su capacidad antiinflamatoria es una de sus acciones más destacables.

En concreto, se ha comprobado que los aguacates mejoran la flora intestinal al actuar como prebióticos. Por otro lado, además de su grasa (ácidos grasos monoinsaturados, muy saludables), son ricos en proteínas (la de mayor concentración entre las frutas), carbohidratos, antioxidantes, pigmentos, taninos y fitoestrógenos.

Entre sus vitaminas, destacamos beta-caroteno, tocoferol, retinol, ácido ascórbico, niacina, tiamina, riboflavina, ácido fólico y piridoxina, todas ellas vitaminas indispensables para la salud general. Además, los carotenoides que se encuentran en su pulpa, son unos eficaces captadores de radicales libres, un efecto que contribuye a su acción antiinflamatoria. Por otro lado, su naturaleza liposoluble es fundamental como compuesto bioactivo promotor de la salud vascular.

Así, en los últimos años, numerosas investigaciones han tratado de descubrir más sobre el potencial del aguacate en la prevención y tratamiento de enfermedades como el cáncer, además de su papel en el buen funcionamiento de la flora intestinal, las vías antiinflamatorias y el manejo de enfermedades autoinmunes y cardiovasculares (hipercolesterolemia). Desde luego, viendo todo lo que nos aporta, es uno de esos alimentos que sí o sí debe estar en nuestro frigorífico.

 

CÚRCUMA

Un poco más desconocida que el aguacate, esta especie forma parte de la tradición medicinal ayurvédica y el mundo culinario en general, gracias a su componente más famoso, la curcumina. Y es que esta sustancia ayuda en el manejo de problemas oxidativos e inflamatorios, tales como síndrome metabólico, artritis, ansiedad e hiperlipidemia.

Además, se le atribuye un poder antiinflamatorio muscular relacionado con la práctica deportiva, mejorando la recuperación, el dolor y el rendimiento de las personas que se ejercitan habitualmente.

Lo importante es que todo esto se consigue con una baja dosis de cúrcuma, siempre y cuando vaya acompañada de otros componentes que ayuden en su absorción y biodisponibilidad. Por ejemplo, la piperina (sustancia activa de la pimienta negra) combinado con curcumina, consigue incrementar su biodisponibilidad en un 2.000% (ahora entenderás porque la mayoría de recetas que añaden cúrcuma, también ponen pimienta negra). De hecho, su efecto antiinflamatorio es tan evidente que ha sido comparado con el que producen algunos fármacos como la hidrocortisona, pero librándonos de sus efectos secundarios.

También es una buena solución contra los problemas digestivos, las alteraciones hepáticas y algunos tipos de artritis.

En resumen, está más que confirmado su efecto antiinflamatorio y antioxidante, por lo que te recomendamos incluirla en tus recetas, eso sí, acompañada siempre de pimienta negra, para potenciar su absorción y efectos.

 

TÉ VERDE

Ya hace tiempo que se habla de él, sobre todo en lo relativo a las dietas de adelgazamiento, y es que la epigalocatequina es uno de los polifenoles antioxidantes más potentes que tenemos. Concretamente, el té verde mejora la composición corporal causada por la actividad física, reduciendo el índice de masa corporal y el porcentaje de grasa. A partir de estudios en esta línea incluso en la población pacientes diabéticos, también se ha podido confirmar su acción modificando los marcadores antiinflamatorios (incremento de adiponectina) y metabólicos (reducción de hs-CRP), concluyendo que al introducir té verde en la dieta es posible paliar algunos efectos del estrés oxidativo y de la inflamación, reduciendo así su acción destructiva sobre el organismo y, por lo tanto, mejorando la incidencia de respuesta inmunitaria.

Anota: tomar 2-3 tazas de té verde, entre las comidas, sin azúcar ni edulcorantes, claro está…

 

JENGIBRE

Lo que más se conoce (y se valora) del jengibre es su rica fitoquímica, que le dota de potencial a la hora de tratar alteraciones degenerativas como artritis reumatoide, problemas digestivos (indigestión, estreñimiento, vómitos, náuseas), trastornos vasculares (aterosclerosis e hipertensión), cáncer y diabetes mellitus. Además, posee propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que son estupendas para controlar el envejecimiento prematuro, y su potencial antiséptico puede ser una alternativa en el caso de enfermedades infecciosas.

En concreto, una investigación ha conseguido demostrar su acción paliativa reduciendo el dolor muscular del cuádriceps durante la práctica de ciclismo de intensidad moderada.

También, igual que ocurre con otros alimentos antiinflamatorios, es muy significativo todo lo que se conoce ya sobre el potencial anticancerígeno del jengibre, señalando a ingredientes funcionales como gingeroles, shogaol y paradol, sustancias valiosas que pueden prevenir algunos tipos de cáncer, angiogénesis y metástasis, inducción de apoptosis e inhibición de la progresión del ciclo celular.

Te animamos a que lo pruebes porque es muy versátil y puede incluirse tanto en recetas dulces como saladas. ¡Te sorprenderá!

 

CANELA

Durante siglos, esta base herbal se ha empleado como especia culinaria y como medicina tradicional. La evidencia científica la señala como un ingrediente antiinflamatorio, antimicrobiano, antioxidante, antitumoral, reductor el colesterol y regulador del sistema inmunológico.

Recientemente, estudios in vitro han confirmado que la canela puede actuar como mimético de la insulina, potenciando la actividad de la insulina o bien estimulando el metabolismo de la glucosa. También, las investigaciones en animales han demostrado fuertes propiedades hipoglucémicas y la sitúan como uno de los 115 alimentos antiinflamatorios más potentes.

A nosotros, si algo nos gusta de este ingrediente, además de sus propiedades y aroma, es que combina a la perfección con toda receta dulce y reaviva el sabor de muchas infusiones, desayunos y postres, algo que se agradece cuando estás haciendo dieta y tu combinación de alimentos ha variado o es más limitada.

Ahora bien, para ayudarte con un poco de inspiración, te proponemos una bebida que incluye algunos de los alimentos antiinflamatorios que aparece en este artículo. Porque la clave del estilo de vida antiinflamatorio es esa, centrarse en lo que sí te va bien, mezclarlo y combinarlo.

 

Bebida “Leche Dorada”

La base de esta bebida es la cúrcuma y está especialmente pensada para que se pueda asimilar perfectamente la famosa curcumina, el compuesto antioxidante de la cúrcuma.

Se trata de calentar en un cazo 250-500 ml de leche de almendras (sin azúcares añadidos) y añadir una cucharadita de cúrcuma, un pellizco de pimienta negra, un poco de ralladura de jengibre (media cucharadita) y una cucharadita de canela, e ir removiendo mientras se calienta para que se mezclen bien todos los ingredientes.

Para servir en la taza, si te apetece que esté dulce, puedes añadir estevia y/o una cucharadita de cacao en polvo desengrasado.

Es una bebida ideal para los días de frío y sustituye muy bien el momento de café que muchas veces echamos de menos.

¡Si la pruebas, cuéntanos! Puedes consumirla a diario, es pura medicina antiinflamatoria y detoxificante.

 

Como siempre, gracias por pasarte a leer el blog. Ya sabes que puedes contar con Naturespai para iniciar cualquier cambio en tu alimentación. ¡Será un placer ayudarte!

 

Abrazos.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

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