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¿Hacia dónde va el cuidado de nuestra salud?

Cada vez es más numeroso el grupo de personas que decide coger las riendas de su salud y bienestar, apreciando su capacidad de autorregulación y en sintonía con la naturaleza.

En este camino podemos servirnos de una ciencia de salud basada en la evidencia y la sabiduría ancestral, con bases definidas y filosofía propia. Se trata de la Naturopatía, disciplina formalizada en el siglo XIX a partir de la hidroterapia y otras terapias de curación natural que surgieron en países europeos como Alemania y Austria. En realidad, toda la investigación y los avances en Naturopatía tienen un origen milenario, presente en todas las culturas y sociedades que han convivido en el planeta.

Sin duda su fuerte reside en la medicina preventiva, y justamente ésta es la carencia que nos encontramos en la medicina alopática o convencional. Seguramente, el hecho de que cada vez haya más personas conscientes de que “prevenir es curar” ha provocado un mayor interés y consumo de remedios naturales. Tanto es así que la Naturopatía ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Todo un paso.

La Naturopatía prioriza el autocuidado desde el estilo de vida, los comportamientos preventivos, la alimentación, los remedios naturales, la higiene, el ejercicio físico y la educación en relación a la gestión del estrés, con el fin de devolver el equilibrio al organismo.

Entre sus remedios, la Naturopatía se sirve de agentes naturales como el agua, los principios activos de las plantas, los extractos florales y la alimentación, recursos que han resurgido con un potencial reforzado a partir de las mejoras tecnológicas y en investigación. Eso sí, siempre entendiendo el organismo en todas sus dimensiones (física, mental, emocional y energética) y comprendiendo el cuerpo humano como una unidad total e indivisible, por eso cada tratamiento debe ajustarse a cada persona y sus necesidades de manera personalizada.

La Naturopatía no se enfoca en los síntomas como algo contra lo que luchar, sino que se centra en el origen del desequilibrio o trastorno. Su función es ofrecer las herramientas naturales necesarias para que cada persona encuentre su forma de autorregulación.

 

BASES DE LA NATUROPATÍA

Evidentemente, por muy de moda que se ponga un extracto floral, por poner un ejemplo, un mismo remedio puede no servir a dos personas que estén atravesando por el mismo proceso de enfermedad. De ahí que sea de vital importancia pedir consejo profesional a un experto en Naturopatía que nos ayude a entender los factores que nos alejan o nos acercan a nuestro equilibrio natural y estado de salud y, desde ese punto, elaborar un protocolo terapéutico de naturaleza integral para que evolucione con nosotros.

Así, los principios que rigen esta terapia son:

  1. Los factores que llevan a un desequilibrio en la homeostasis de una persona pueden atribuirse a varios hábitos de estilo de vida.
  2. Respiración, nutrición, movimiento y excreción de residuos, son elementos esenciales para la vida.
  3. Las carencias en la gestión emocional pueden causar alteraciones mentales y físicas, en uno o varios sistemas.
  4. La patología consiste en la manifestación de un intento de recuperación del equilibrio. Se trata de un esfuerzo en forma de defensa y/o sobreadaptación. De ahí que sea indispensable respetar el propio proceso natural de sanación.
  5. El cuerpo humano provoca una defensa en proporción a su vitalidad.
  6. La complejidad de un método terapéutico es directamente proporcional a sus efectos adversos. En general, los remedios propios de la Naturopatía son de fácil asimilación y tienen una adecuada eliminación en el organismo.
  7. Algunas enfermedades tienen un origen común en la falta de movimiento, el cansancio, los excesos, las carencias, los tóxicos y las alteraciones del pH.

 

EN QUÉ CASOS ESTÁ RECOMENDADO CONSULTAR CON UN NATURÓPATA

Sin excepciones, la Naturopatía es un estupendo complemento que puede sumarse a cualquier terapia de salud, ya sea médica o psicológica. Su actuación resulta una alternativa potenciadora de los procesos de recuperación y ayuda a paliar la intensidad de los síntomas. Por eso, desde nuestra experiencia siempre apostamos por este enfoque: la unión hace la fuerza.

Sin embargo, la clave está en no esperar a enfermarnos para ir al naturópata, ya que el fuerte de esta disciplina está, tal y como hemos mencionado anteriormente, en su papel preventivo.

Para dar más detalles, la Naturopatía está siendo motivo de estudio en numerosos países y, a día de hoy, ya existe suficiente evidencia científica que avale su eficacia en el tratamiento de enfermedades tan comunes como la depresión. Sin ir más lejos, se ha confirmado la efectividad del yoga y de la hierba de San Juan, con resultados comparables a la medicación, pero ahorrándonos sus efectos secundarios.

En el caso de la diabetes tipo 2, una patología que supone una carga muy costosa para los sistemas de salud de todo el mundo, se ha visto una reducción de los factores de riesgo en esta enfermedad empleando el yoga, la suplementación con extracto de canela y los ácidos grasos omega-3. Además, en el caso de los resultados combinados, la Naturopatía ha demostrado obtener mejoras sostenidas en el control de la glucosa, similares a las intervenciones clínicas más intensivas. ¡Todo un avance!

También se ha evidenciado su eficacia a la hora de paliar síntomas como el dolor posoperatorio o los problemas relacionados con la menopausia, situaciones que suponen tomar demasiada medicación y, en consecuencia, que pueden causar la aparición de efectos secundarios.

Claramente, el camino está iniciándose y seguir sumando investigaciones supondrá un avance en esta disciplina y un beneficio para todas las personas.

Esperamos que te sirva toda esta información que te ofrecemos con gusto. Nuestra misión es acompañar tu camino hacia un bienestar más natural, por eso puedes consultar en Naturespai cualquier problema o preocupación de salud.

¡Muchas gracias por pasarte por el blog!