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El uso de cremas, ungüentos y la aplicación cutánea de remedios naturales, son prácticas que han acompañado a las personas desde el inicio de las civilizaciones. En la actualidad, la cosmética natural es uno de los sectores de la belleza y el bienestar más consumidos, sólo hay que observar el crecimiento exponencial de algunas marcas naturales y eco.

¿Por qué es tan atractiva la cosmética natural?
Si sueles utilizar cosmética natural, ya habrás comprobado su potente sensorialidad, lo gustoso de sus texturas y de sus aromas naturales y su poder renovador cutáneo.
¿Y todo esto sólo se siente en la piel? Se aplica en la piel y se siente a través de los sentidos (olfato, tacto, temperatura…), por lo que en este proceso interviene también el sistema neurosensorial.

La neurocosmética investiga la conexión entre la piel y el sistema nervioso, dos sistemas que comparten un mismo origen embrionario. Nada es casualidad.

A partir de esta idea, numerosos laboratorios y científicos comenzaron a indagar entre los activos que, por ejemplo, causan la liberación de determinados neurotransmisores y hormonas implicadas en la sensación de bienestar, observando que la mejora que se produce ante la secreción de endorfinas no sólo tiene un papel inmediato, sino que se mejoraría algunas funciones celulares cutáneas como la inmunitaria. De ahí que, podamos guardar una relación entre cómo nos sentimos, cuánto estrés padecemos y el estado general de nuestra piel (envejecimiento, acné, rojeces o reactividad), órgano que acaba reflejando todo ese mundo interior.

En esta línea, determinados estudios han conseguido vincular el estrés infantil con enfermedad psicosomática de la piel en edad adulta. Por ejemplo, en algunas dermatosis faciales como la dermatitis seborreica o la rosácea, algunos mediadores nerviosos pueden tener un papel determinante, dado que la piel sensible causa vasodilatación y dolor, algo que podría explicarse relacionándolo con una hiperactividad neuronal.
Por lo tanto, nuestra piel puede actuar como un reflejo reproduciendo algunas condiciones emocionales y psicológicas, y el cuerpo puede decidir si responder somáticamente a diferentes estados de ansiedad y estrés. No siempre tiene porque ser alarmante, porque algunas reacciones cutáneas son momentáneas (como el rubor ante la vergüenza), pero frecuentemente se observan manifestaciones dermatológicas que pueden evolucionar hacia algo más patológico.
En concreto, son numerosas las investigaciones que se centran en la relación entre el estrés mantenido en el tiempo y el envejecimiento prematuro del rostro, corroborando cómo las pieles envejecidas pierden su capacidad natural de interaccionar con el cerebro a través de determinadas transmisiones de señales bioquímicas.

Ante este panorama de investigación, este concepto psicobiológico se dirige hacia una disciplina conocida como psico-neuro-inmuno-endocrinología (PNIE), ciencia que relaciona la psique y los sistemas nervioso, inmunitario y endocrino. Así, el fin de la neurocosmética traspasa la idea de nutrir la piel, dando un paso más allá en la integridad y en la búsqueda de una cosmética con activos más poderosos en cuanto a funcionalidad e inteligencia. Esta meta se puede alcanzar empleando extractos naturales de plantas como la lavanda, que habitan en condiciones extremas y que liberan en el espacio extracelular componentes para su adaptación. De todo esto podemos beneficiarnos las personas añadiendo estos ingredientes naturales a nuestras rutinas de autocuidado.

Disponemos de valiosísimos aceites esenciales que actúan mucho más allá de la piel e integrados en nuestros cosméticos serán unos inestimables aliados para cuidar también nuestro sistema nervioso y para ayudarnos a sentirnos más equilibrados y felices  – Antonia Jover, aromatóloga-.

Entonces, para asegurar esta conexión fuerte entre cerebro y piel, los laboratorios que formulan nuestros cosméticos naturales, intentan crear productos con nuevas experiencias y aromas, colores, texturas y en general, ofrecen experiencias sensoriales placenteras afectando a los diferentes sentidos, a la vez que cuidan la formulación a partir de ingredientes psicoactivos que incrementarán o inhibirán la secreción de mediadores. Esto se traducirá en una mejora en la inmunidad y en la energía de los tejidos implicados.

Como ves se trata de un concepto de cosmética y autocuidado natural mucho más holístico e inteligente que consigue aunar salud, nutrición, hidratación, protección inmunitaria, funcionalidad cutánea y energía.
Por todo esto, te animamos a indagar en las formulaciones de los cosméticos que utilizas y, sobre todo, a trazar un plan de autocuidado integral a partir de ingredientes activos que tengan en cuenta también tu estado psíquico y emocional, porque el planteamiento global es el que consigue mejores resultados, tanto en tu apariencia física como en tu salud y bienestar general.

En Naturespai tenemos una amplia selección de cosméticos naturales que trabajan también desde este enfoque global, así que te esperamos para ofrecerte consejo personalizado a tu caso y necesidades.
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