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Aplicarse aceites, olerlos, difundirlos e incluir algunos aceites vegetales y esenciales en la rutina facial, son una tradición que regresa y que pretende formar parte de nuestras prácticas de salud y autocuidado.

Ya en la antigüedad, era toda una práctica untarse el cuerpo y la cara con aceites vegetales para proteger la piel y mejorar la salud de las personas. Ahora, este resurgir de la fitoterapia más ancestral frente a la cosmética y la farmacología artificial, se debe a los conocimientos que tenemos sobre los efectos nocivos de los ingredientes sintéticos. Simultáneamente, la ciencia cada vez va conociendo más sobre las capacidades sanadoras y protectoras de algunos extractos botánicos, unos aliados naturales que no dejan de sorprendernos. Entre ellos, hoy queremos destacarte los beneficios de los aceites en la rutina de cuidado facial.

Lo sabemos, “aceite” y “cara”, no son dos términos que inicialmente pensemos en unir, sobre todos si tu piel es grasa o mixta. Rápidamente nos imaginamos un aspecto oleoso, una piel brillante e impresentable, por no decir la cantidad de granitos que podrían aparecer después. Y en parte hay motivos para pensar en ello. No obstante, hay que remarcar que no todos los aceites son iguales y que cada tipo de piel, sea seca, grasa, mixta o madura, va a requerir unas características de cuidado cosmético concretos. Una vez más, nos toca pedir asesoramiento y no fiarnos de los que usa la vecina.

A continuación, te explicamos algunos beneficios y efectos positivos del uso de aceite a diario sobre nuestra piel. Toma nota porque te aseguramos que vas a abandonar algunos prejuicios. ¡Rompamos mitos!

 

POR QUÉ INCLUIR LOS ACEITES EN TU RUTINA DE CUIDADO FACIAL

  • Combate la deshidratación y aporta nutrición.

Los aceites impiden la pérdida de agua transepidérmica, aportando nutrientes tales como ácidos grasos omegas 3, 6 y 9 y sustancias antioxidantes imprescindibles para mantener una piel sana, joven y radiante. ¡Vitalidad asegurada, sea cual sea el aceite que utilicemos!

  • Aportar aceites al manto ácido de la piel favorece el equilibrio de la flora que habita en nuestra piel, por lo tanto, mejora la función de defensa cutánea. Supone un plus.
  • Protección extra.

Si unimos aceite con jabón, estaremos limpiando la suciedad de la piel del rostro sin agredir este manto ácido.

  • Abanico de posibilidades terapéuticas.

Algunos aceites vegetales, además de nutrir y proteger la piel, en función de cuáles sean sus ingredientes más abundantes y formulación, pueden ofrecer propiedades reguladoras del sebo (de ahí que muchos aceites sean ideales para el cuidado de la piel grasa), regeneradoras o antioxidantes.

  • Fácil absorción.

El uso correcto del aceite vegetal y/o esencial, por ejemplo, aplicarse unas gotas en el rostro y escote realizando un suave masaje, resulta un gesto ideal para conseguir una completa absorción de los ingredientes.

  • Úsalos solos o acompañados.

La mayoría de marcas aconsejan primero aplicar el aceite y, una vez que se haya absorbido, pasar a aplicar la crema hidratante de uso diario. También permite unirse a los protectores solares. Aunque, claro está, existen fórmulas en aceite tan estupendas que se pueden emplear como sérum hidratante, sin nada más. ¡Puras maravillas tan versátiles!

  • Maquillaje de cine.

Nos encanta recomendar los aceites como primer paso previo al maquillaje, porque partir de una piel hidratada y nutrida asegura un acabado más natural y un maquillaje más duradero, sin deterioros.

  • ¡Las pieles grasas también necesitan hidratación!

Los aceites consiguen evitar la deshidratación y muchos de ellos son no comedogénicos. Además, algunos aceites esenciales como el romero o el árbol de té tienen propiedades seborreguladoras y antisépticas. No obstante, lo importante es escoger el aceite vegetal y/o esencial que mejor se adapte a tus necesidades. En caso de duda, consulta siempre con un profesional que pueda guiarte en este proceso.

  • Penetran en profundidad.

No es que sea mejor un aceite que una crema, pero lo que sí está claro es que la textura volátil y más ligera hace que los aceites sean unos “todoterrenos” a la hora de penetrar las capas más profundas de la piel. Eso, no todas las cremas lo pueden conseguir…

 

Y ahora que ya sabes todo lo que los aceites, en general, pueden hacer por la vitalidad y la salud de tu rostro, vamos a ir al grano con una de las marcas de alta cosmética natural que mejor trabajan la magia de los aceites vegetales y esenciales: Archangela.

Nos encanta presentarte tres de sus delicias más famosas.

 

Aceite de la Reina

Este elixir de belleza es conocido por su poder Antiaging y su capacidad reparadora y nutritiva. Nos gusta mucho la firmeza que aporta y su luminosidad, una propiedad que resulta la clave en la eliminación imperfecciones.

Además, su aplicación es muy versátil porque puedes añadir unas gotas en tu mascarilla casera, en tu crema hidratante o simplemente usarlo como sérum hidratante de rápida absorción.

¿Qué lo hace tan especial? Es un cosmético único porque sus ingredientes son muy variados y de alta calidad. Está formado por nada más y nada menos que 25 aceites vegetales y 13 aceites esenciales, así que puedes imaginar por qué es un “todoterreno”.

Si eres de las que no quieres tener 20 productos para cuidar la piel de tu rostro, éste es tu aliado multipotencial.

 

Fluido Fitoaromático

Formado con aceites del entorno meditarráneo (romero, zanahoria, avellana…), bien ricos en betacarotenos, consigue dotarlo de un tono amarillento muy versátil.

Además, incluye pepino, aceite esencial de salvia, lavanda y miel, y otros aceites “raros y preciosos” (así incluye el nombre de este producto) como el galbanum o el neroli, unos aceites que conectan con nuestra parte más sensorial y hasta espiritual.

El resultado es un montón de partículas iluminadoras que acaba siendo un “2X1”, crema y sérum en un mismo frasco, de textura suave y práctica.

Este producto está muy bien valorado por el público masculino, pues puede utilizarse como aftershave (es un perfecto antiséptico y regenerante), ilumina el rostro y deja un efecto tensor antiaging muy favorecedor.

A las mujeres les encanta porque es ideal como primer paso previo al maquillaje (fija el maquillaje y lo hace más duradero), por su efecto tensor e iluminador (más aún si se aplica frío) y atenuando signos de cansancio (ideal si tienes pensado salir por ahí después de un duro día de trabajo). Sin embargo, su mayor efecto se consigue después de la higiene diaria y como último paso de la rutina de cuidado facial. Este es el uso favorito de las pieles jóvenes. Ahí no hay quien le gane…

 

Aceite Evanescente de los Duendes

Con este nombre sacado de un cuento de princesas, este aceite “multiusos” se convierte en imprescindible si lo que necesitas es un cosmético sedoso, ligero, que cuide las partes más delicadas de tu cuerpo (cara, escote, brazos, muslos), mejore tu tono y aporte firmeza en general. ¿Existe?

Sí, existe, y con él puedes nutrir, cuidar y aportar luz a tu cara, tu cuerpo y hasta tu cabello.

Entre sus numerosas propiedades destaca la prevención del envejecimiento cutáneo y los efectos adversos de la contaminación y el estrés oxidativo. Se absorbe en un abrir y cerrar de ojos y no deja sensación grasa (tampoco en el cabello).

En el cabello, si el cuero cabelludo es graso, sirve para reparar las puntas como una mascarilla. En el caso de un cuero cabelludo seco e irritado, se pueden aplicar unas gotitas para masajear la zona y calmar (es un antiséptico ideal).

Esperamos que este artículo haya mejorado tu idea sobre los aceites y que te permitas el placer de incorporarlos en tu rutina diaria. Te aseguramos que va a marcar un antes y un después.

Y si tienes dudas, puedes pedir consejo en Naturespai. Estamos a tu disposición.

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¡Abrazos!

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