Solsticio de verano…Cómo tomar el sol? / la mejor hora para broncearse / uso de protectores solares / riesgo de cáncer

El día más largo o la noche más corta del año. Es el pistoletazo de salida de la carreara a las vacaciones. Tantas cosas por hacer, tanto que dejar bien cuidado.

Nosotros seguimos con nuestra serie de artículos miras a las vacaciones tratando siempre de llevaros algunas ideas que puedan ser de interés.

El año pasado publicamos un artículo que recibió buenas respuestas. Es fundamental tanto para los que van al mar como a la montaña o que prefieren alguna piscina o terraza tratando de broncearse para ese look que interpretamos como sinónimo de salud.

Pero precaución. El bronceado, si no se adquiere adecuadamente, puede esconder problemas a futuro.

Veamos lo que publicamos el año pasado.

Cómo tomar el sol? / la mejor hora para broncearse / uso de protectores solares / riesgo de cáncer

Llegan las vacaciones. Las familias van a la playa, a la montaña, a la piscina o simplemente descansan tomando el sol en casa.

Una vez más, vienen las preocupaciones sobre el uso de protectores solares y los los peligros del sol.

Evidentemente que el sol no es malo. Sería como decir que el agua o el oxígeno son nocivos porque oxidan.

El sol es indispensable para la vida. Pero debemos conocerlo y saber cómo aprovecharlo sin que nos cause daño.

Es saludable tomar el sol?

Por supuesto que sí. Los miedos y prevenciones respecto al sol son simplistas. Magnifican los riesgos sobre una patología concreta (cáncer de piel) ignorando los beneficios sobre la salud global.

El mensaje real debería ser otro: evitar el sol perjudica la salud aunque tomarlo en exceso o sin las precauciones adecuadas puede causar daños a la piel.

Es importante entender la relación del sol con el cáncer de piel.

Cáncer de piel vs melanoma

Aunque  hay varios tipos de cáncer de piel, dos son los más comunes y directamente asociados con la exposición a los rayos solares:

  • Carcinoma de células basales es el tipo más común de cáncer de piel. Alrededor de ocho de cada diez casos de cáncer de piel son de esta clase. Lo llamaremos Cáncer de piel no melanoma. Se forma en la capa externa de la piel (células basales o escamosas). Es común pero poco peligroso y fácilmente tratable. La tasa de supervivencia es casi el 100%.
  • Se produce en los melanocitos, las células de la piel que producen la melanina. Es menos frecuente pero mucho más peligroso por su capacidad de generar metástasis si no se trata a tiempo.

La mayoría de estudios científicos serios, concluyen que la acumulación de radiación solar favorece el cáncer de piel superficial, pero no el melanoma. Además destacan que:

  • Las personas que trabajan en oficinas o lugares interiores sin exposición al sol, tienen más probabilidad de desarrollar melanoma que los que trabajan al aire libre o exteriores.
  • La mayor incidencia y desarrollo de melanoma se está produciendo en zonas del cuerpo con poca exposición al sol.
  • Mayor exposición acumulada al sol reduce el riesgo de melanoma
  • La exposición al sol mejora la supervivencia de pacientes con melanoma.

 Por lo que debemos concluir que el sol no es el problema. El problema es como lo aprovechamos o abusamos.

Cómo debemos tomar el sol?

Las exigencias de tiempo, lugar y actividad bajos los que estamos cuando hoy día tomamos el sol, han cambiado radicalmente el patrón de cómo lo hacían nuestros antepasados.

Hoy tenemos poco tiempo, debemos (es una obligación social) broncearnos rápidamente, es guay hacer deportes acuáticos en pleno sol por largos periodos de tiempo desde el primer día de vacaciones. Entre más blanca es la piel de una persona, más le gusta estar bronceada. Se embadurna de crema y se tumba a, literalmente, tostarse hasta ponerse roja como un camarón. Es esto sano?

Nos hemos olvidado estas normas de nuestros antepasados:

1.- Exposición gradual y continua.

2.- Según tu tolerancia.

3.- En tu  hábitat.

Analicemos uno por uno:

1. Exposición gradual y continua

Nuestros antepasados eran pastores, recolectores, cazadores o pescadores. Pasaban gran parte de su tiempo al aire libre. Solo se tapaban y cubrían por el frio.

Antes del abrasador sol de verano ya llevaban varios meses de exposición a los soles de fin de invierno y de primavera desarrollando un saludable bronceado, nuestro protector natural.

Esta ha sido la relación ancestral con el sol desde el principio de nuestra historia

Comparémoslo ahora con el típico empleado que pasa todo el día en una oficina, fábrica o mercado con luz artificial.

Pasa el otoño, el invierno y la primavera con mínimo acceso al sol.

Sin preparación ni adaptación previa, sale de vacaciones y untado de protector solar, se lanza a broncearse las primeras 12 horas tostándose al sol todo el día.

Aunque nuestro antepasado recolector ha estado expuesto a mucha más radiación acumulada durante el año y nosotros, currantes de oficina, solo llevamos 5 días “tostándonos” ¿quién crees que tiene más riesgo de desarrollar melanoma?.

Según estudios muy bien documentados, el oficinista tiene muchas más probabilidades de desarrollar melanoma, que está asociado principalmente a una exposición solar intermitente, corta e intensa, es decir vacacional. Las probabilidades disminuyen substancialmente con una exposición continuada como la nuestros antepasados recolectores.

El problema no es el sol, es nuestro patrón de exposición artificial y no acorde con la forma natural de trabajo al aire libre.

Una exposición continua mantiene en buenas condiciones nuestra piel y reduce el riesgo de una lesión grave (melanoma), además de prevenir otras muchas enfermedades.

2. Según tu tolerancia

La  línea genética de cada individuo determina la dosis óptima de sol.

Aplicando el sentido común: cuando la piel empieza (no cuando ya lo está) a enrojecer, has tenido suficiente.

Lo más importante es evitar las quemaduras, cuya aparición continuada sí se relaciona con mayor riesgo de melanoma, pues representa una falta de adaptación a un agente agresor externo, y por tanto un daño al ADN.

¿Cómo protegernos de las quemaduras solares?

Aunque la clave está en exposición continua y gradual, los protectores solares son el remedio más utilizado en estos días de verano. Reducen el riesgo de quemadura y aumentan nuestra tolerancia, pero tienen sus riesgos.

Para entenderlo, veamos como los dos tipos de rayos ultravioletas (UV) actúan y afectan nuestra piel:

  • UVA: De longitud de onda larga son de alta penetración, atraviesan fácilmente la atmósfera, alcanzando toda la superficie terrestre. Llegan a las capas más profundas de la piel, elevando el riesgo de melanoma.
  • UVB: Su longitud de onda es corta, o sea de baja penetración. Tienen dificultad para atravesar la atmósfera. Llegan con más facilidad a la zona ecuatorial pero en mucho menor grado a latitudes elevadas. Son fundamentales para la producción de vitamina D. Por su baja penetración, dañan principalmente la superficie de la piel, contribuyendo a su enrojecimiento, siendo factor del cáncer de piel escamosa, pero no del melanoma.

El efecto de la mayoría de protectores solares de alta “graduación” es bloquear los rayos UVB que son los más débiles, pero no los UVA. Con esto evita que la piel se enrojezca, creando una falsa sensación de seguridad, por lo que confiados, se aumenta la exposición total.

Al pasar más tiempo bajo el sol la piel absorbe más rayos UVA pero no UVB que son los productores de vitamina D. Esta combinación, alta exposición a rayos UVA y baja vitamina D, es muy peligrosa y dañina.

3. A qué hábitat corresponde tu genotipo

Todos procedemos de un pequeño grupo de Australopitecos, con piel oscura, que vivían hace unos 4 millones de años, en una zona de lo que es hoy Etiopia, en África, cerca del ecuador y empezaron a emigrar hacia el norte. A medida que se alejaban del ecuador (millones de años), su piel se volvía más blanca para absorber más radiación.

Por las leyes de selección natural, con el paso del tiempo, casi todos los habitantes de la actual Europa eran blancos, cabello y ojos claros, lo que les permitía absorber la radiación necesaria para producir vitamina D. Así se logro que cada población alcanzara un equilibrio perfecto entre la cantidad de radiación que recibía y la que su piel dejaba pasar.

Esto es lo que entendemos por adaptar la exposición solar al genotipo que le corresponde a cada quien.

Resumiendo:

  • Quien tiene piel oscura y vive en una zona con poco sol, seguramente debería estar expuesto más tiempo, incluso tomar suplementos de vitamina D.
  • Quien tiene piel pálida y dificultad para broncearse, debe tener cuidado en lugares donde el sol es potente. Deberá exponerse al sol con frecuencia pero en dosis pequeñas e ir desarrollando el bronceado lentamente.
A qué hora es mejor tomar el sol?

Para optimizar la producción de vitamina D, necesitamos los rayos UVB. Debido a su poco poder de penetración, llegan a la tierra principalmente a mediodía cuando el sol alcanza el zenit. En las primeras horas de la mañana y de la tarde, al tener que atravesar mas capa de atmosfera se reduce significativamente la producción de vitamina D, incluso en verano.

Por lo tanto, una exposición breve a mediodía optimiza la producción de vitamina D minimizando la exposición total a radiación.

Sin embargo, hay otro factor de gran importancia en nuestra relación con el sol. Es el ritmo circadiano.

Casi todos los procesos regenerativos  siguen un ritmo circadiano, incluyendo la reparación del ADN, que es especialmente activa por la mañana.

Además el sol de la mañana es necesario para ajustar el ritmo circadiano y optimizar la producción de melatonina por la noche.

Considerando los tres factores, producción de vitamina D, riesgo de melanoma y procesos que siguen el ritmo circadiano, demos concluir que la franja óptima para tomar el sol sería entre las 10am y la 1pm, con las necesarias correcciones según latitudes.

¿Protectores solares?

En la medida que se cumpla con los tres criterios anteriores:

1) exposición gradual y continua,

2) según tolerancia de cada piel y

3) en el hábitat correspondiente al genotipo,

Por regla general no es necesario el uso de cremas solares. Pero si son necesarias gafas de sol y sombrero.

Sin embargo hay casos en que el uso racional de un buen bloqueador solar puede reducir los riesgos sin comprometer los beneficios.

Es un tema complejo con muchos matices pues son muchos los factores que intervienen.

Sin entrar en calificación de los distintos tipos de cremas y protectores solares, consideraremos solo los que realmente sean naturales, biológicos y ecológicos, descartando todos los fabricados a base de productos sintéticos, derivados del petróleo, con aditivos y colorantes no aceptados o con nano partículas sean del tipo reflectante o absorbente, etc.

Desafortunadamente, están muy de moda los protectores, que algunos llaman bronceadores, con “nano” partículas. Estas nano partículas pueden ser de variados productos y si funcionan como “bloqueadores” de radiación muy eficientes. Incluso los hay diseñados con nano partículas que reflejan o bloquean los rayos UVA dejando pasar los UVB.

Entonces que tienen de malo?

Desafortunadamente, las partículas “nano” son tan pequeñas que fácilmente atraviesan las capas de piel, vasos capilares, etc. penetrando en el organismo y en las mismas células donde potencialmente pueden causar mucho daño ya que, por su minúsculo tamaño, interactúan con algunas de las moléculas esenciales para nuestra salud.

Se trata de un tema muy nuevo que está bajo estudio. No se sabe todavía, si interactúan con moléculas de ADN. Mejor prevenir que lamentar, especialmente con los pequeños.

Lo expresado nos limita en un aspecto muy importante. Ningún protector solar realmente natural, ecológico, alcanza una graduación mayor de SPF 30. Aunque algunos laboratorios lo ajustan (dicen “equivalente a”) para no perder ventas por tener un factor SPF “demasiado” bajo.

Así pues, si las circunstancias realmente obligan a utilizar un protector, buscar lo más sano y no pasar de SPF 30. Mejor cubrirse,  buscar sombra y cumplir con los tres criterios básicos.

Esperamos que esta reproducción del artículo que publicamos anteriormente te haya sido de utilidad.

Sabemos que el asunto, en apariencia sencillo, es algo más complejo sobre todo si tu o alguno de los tuyos es persona con sensibilidad al sol, el aire de mar o de montaña o los químicos que se utilizan para mantener las aguas de las piscinas tan atractivas.

En Naturespai, tu espacio de salud y bienestar, contamos con expertos en estos temas que con gusto analizaran tu caso en particular, tu tipo de piel y en base a todo ello te sugerirán la mejor forma de tomar el sol disfrutando de tus vacaciones.

Además en Naturespai, contamos con los mejores productos ecológicos de alta gama para cuidar tu piel. Y recuerda que el cuidado de la piel comienza por dentro.

Si te ha gustado este articulo o tienes dudas o preguntas, háznoslo saber. Con gusto trataremos de darles respuesta.

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